La euforia y la alegría unidas al nerviosismo por el qué dirán son sentimientos fácilmente reconocibles en las personas que por fin deciden lanzarse al mundo de la escritura a través de las herramientas digitales que nos proporciona Internet. La indecisión suele jugar en contra de los escritores antes de pulsar definitivamente el botón de “publicar”. Tomar un poco de aire y asimilar que cualquier opinión es válida en el siglo XXI es una buena forma de empezar. Sin embargo, la verdadera incertidumbre comienza cuando tenemos que decantarnos por una plataforma digital en la que publicar nuestros manuscritos.