Con la primavera, las temperaturas suben, hay más horas de luz, nos enamoramos, nuestros niveles de la hormona serotonina aumentan y con ello nuestro estado de ánimo mejora. Además, nos sentimos impulsados a recuperar forma física, puesto que nos sentimos más enérgicos y con ganas de hacer ejercicio, no solo por las temperaturas idóneas que tenemos en esta época del año y la llegada del buen tiempo, sino también porque el aumento de luz solar que recibe nuestro cuerpo hace disminuir la cantidad de melatonina (hormona del sueño) que producimos, sin olvidarnos de la cantidad de vitamina D que nos aporta el Sol, la cual ayuda a absorber el calcio y tener huesos fuertes.