Ahora sí, ya ha llegado, de nuevo, la NAVIDAD. Esa época que crea dolor de estómago, metafóricamente hablando a unos, y una sonrisa de oreja a oreja permanente a otros. Y es que, señores, el espíritu navideño, EXISTE.
No lo digo yo, que soy entusiasta de la Navidad, lo dicen los científicos.