A veces ocurren eventos que nos obligan a crecer un poco más rápido, por lo que dejamos de lado muchas cosas que los niños suelen hacer, siendo la infancia una de las etapas más importantes y llenas de maravillosos momentos que nos marcan el resto de nuestras vidas. Sin percatarnos, llegamos rápidamente a los 20 años y entonces, más cerca de lo que se pueda imaginar, nos encontramos en la frontera entre ser adolescentes y adultos profesionales.

Para algunas personas la infancia y la adolescencia son tremendamente memorables y se encuentran llenas de recuerdos invaluables, nos ocurren cosas tanto a nosotros como a nuestro alrededor que nos cambian. Todos estos cambios y enseñanzas tienen un importante impacto en nuestra salud mental, física y emocional.


El resultado de todos esos cambios, no sólo nos permite aprender muchas lecciones de vida, sino que también nos permite aprender muchas cosas acerca de nosotros mismos, de los que nos rodean y de lo excepcional que es este mundo en el que vivimos.

A través de todos estos años, consolidamos lo que podríamos llamar una “buena sabiduría” – porque aún en nuestros 20’s seguimos aprendiendo de cada paso en nuestra cotidianidad – ciertamente cada uno de nosotros somos diferentes a nosotros mismos, no somos las mismas personas a los 23 años de edad que cuando teníamos 12 por ejemplo, y nuestras decisiones se orientan hacía el potencial adulto en que nos convertiremos. Estas experiencias, los múltiples cambios en mi vida y estudiar una de las carreras más hermosas que me ha dejado una perspectiva única sobre el ser humano – La Psicología – me permiten hoy día reflexionar sobre las cosas que debemos recordar a los 20’s años.

Espero que les agrade:

Número uno. El Magacín.Ser Honesto: Sí, es cierto que es muy importante ser honesto con los demás, esto forma las bases de nuestras interacciones, pero mucho más importante, es ser honesto contigo mismo. Para poder relacionarte con otras personas es necesario que seas 100 % honesto contigo, que sepas quien eres y hasta dónde estás dispuesto a llegar. La base de toda relación siempre será la honestidad.

Número dos. El Magacín.Ser Asertivos – No somos el centro del universo: Parte de ser venezolano es criarse en un ambiente de competividad constante y egocentrismo, por lo que a veces olvidamos que no somos el sol, el mundo no gira a nuestro alrededor. Mientras más pronto se den cuenta de esto mucho mejor será. De niños solemos ser el centro de atención de nuestros padres, a medida que vamos envejeciendo nos vamos dando cuenta de que obtenemos menos del mundo y que éste finalmente no gira a nuestro alrededor. Creamos relaciones recíprocas con personas que nos interesan y se preocupan por nosotros, también es nuestra responsabilidad cuidar y preocuparnos por ellos.

Número tres. El Magacín.El poder de las redes sociales: Vivimos en una digital. La belleza, el amor y el interés por el otro han sido manipulados hasta tal punto que las personas se cuestionan a sí mismos y su autoestima sobre cómo lucen y qué deberían mostrar ante los demás. Creamos una imagen de cómo nos gustaría ser en lugar de ser. No podemos tener una vida de modelo ni parecernos a ellos cuando ellos mismos ni siquiera se parecen a sí mismos en la vida real.

Número cuatro. El MagacínNo toda amistad dura para siempre: No se alarmen, no es algo que les suela suceder a muchos, pero desafortunadamente, no todos nuestros amigos de la infancia duran hasta nuestra vida de adultos. Hay personas que entran en tu vida y abarcan un capítulo muy importante para ti, pero una vez crecemos nos apartamos de esas personas, es como si lo que tuvieras que aprender y experimentar con ellos ya estuviera escrito en algún lugar; pero que de no haber entrado en tu vida sería algo completamente diferente. Las personas crecemos y maduramos en tiempos distintos, es como la vida funciona. Tenemos que ser felices con los cambios que nos ocurren, con los seres que tenemos y recordar las cosa buenas que nos enseñan las personas que pasan por nuestras vidas.


Número cinco. El Magacín.Soñar cosas grandes y ser paciente: el trabajo duro y la dedicación son las herramientas del éxito. Cuando estamos en la búsqueda de un trabajo, estamos compitiendo con otros 50 individuos que estarán incluso mejores preparados que nosotros y todos estarán luchando por la oportunidad de tener esa posición vacante. Al graduarnos de la universidad nos vemos tremendamente forzados a buscar un trabajo o a sacar otros diplomas. Tan pronto como me gradúe de licenciado me gustaría realizar un postgrado luego realizar la maestría y finalmente especializarme en otras áreas de interés, para así consolidarme en una línea de investigación y comenzar a trabajar. Pero mientras esto ocurre siento que dejaré de hacer cosas importantes en mi vida; ¿Cuál es la prisa? Aún tengo mucho camino por delante, mi dedicación y mi trabajo duro me darán resultados y éstos no serán inmediatos, así que vivan, viajen, disfruten de la vida.

Número seis. El Magacín.Nunca tengan miedo de pedir ayuda: Debo admitir que una de las cosas que más me cuesta hacer es pedir ayuda. Tras sufrir de un trastorno de la alimentación y tener la sensación de perder el control de mi vida, me pude percatar que no tenía las herramientas para afrontar esa situación por mí mismo y que sólo empeoraba mi estado de salud al no comentarle a mis padres y amigos. No puedes ir por la vida por ti mismo, somos seres sociales, nuestros amigos, familiares y demás personas que nos rodean siempre estarán ahí para protegernos y velar por nuestro bienestar. No los parten de sus vidas, déjenlos entrar.

El adolescente que llevo dentro probablemente este feliz, por reconocer que fue una de las mejores épocas de mi vida. Verdaderamente, tengo la sensación de que esos años de cometer errores y de no entender muchas cosas que me aconsejaban mis padres me permitieron tener una mayor comprensión acerca de la vida, de lo que necesito y de lo que quiero conseguir.

Tomen cada lección y cada consejo que les den en su adolescencia, crezcan y sean la mejor persona que pueda ser.

 

Un artículo del psicólogo Merwin Ponce
Universidad Central de Venezuela

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